Ubicado en la prefectura de Tochigi encontramos uno de los lugares más impresionantes de Japón que combina una rica herencia cultural con paisajes naturales asombros. Hablamos claro está de Nikko, famosa por su impresionante patrimonio histórico que cuenta desde 1999 con varios templos y santuarios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Nikko es uno de los destinos más visitados por los turistas que llegan a Tokio, por lo que si estás pensando en incluirlo en tu itinerario de viaje aquí te cuento como organizar tu visita de un día.
Tabla de contenidos
Cómo llegar a Nikko desde Tokio
He visitado Nikko hasta en tres ocasiones. La primera vez fue con una de las excursiones organizadas que salen a diario desde Tokio y las otras dos realicé la visita por libre. Si me pidieras que te aconsejara como realizar la visita te recomendaría sin duda que la realizases por libre. Organizar el trayecto hasta allí es muy sencillo, dispondrás de más tiempo libre y si viajas alrededor de Japón con el Japan Rail Pass no te costará absolutamente nada.
Viajando con Japan Rail Pass
Desde la estación de Ueno deberás subir al Shinkansen que te llevará hasta la ciudad de Utsunomiya en unos 45 minutos aproximadamente. Una vez allí deberás subir a la línea JR Nikkou que te dejará en la estación de Nikko en otros 45 minutos aproximadamente.
Viajando sin Japan Rail Pass
Desde la estación de Asakusa deberás subir a la línea Tobu que te llevará directamente y sin trasbordos hasta la estación Tobu-Nikko en 1 hora y 50 minutos aproximadamente.
No olvides consultar los horarios en la página web o aplicación de Japan Travel by Navitime.
Cómo moverse en Nikko
Una vez llegues a Nikko y salgas de la estación podrás escoger entre diferentes opciones para moverte por los diferentes puntos de interés:
Caminando
Desde la estación se puede llegar caminando a los principales puntos de interés como el Santuario Toshoguo, el Santuario Futarasan o el Puente Shinkyo. Es una caminata de unos 2 kilómetros aproximadamente.
World Heritage Tour Ticket
Si caminar no es lo tuyo o además de los sitios mencionados en el apartado anterior quieres añadir otras visitas como la Villa Tamozawa (antigua residencia imperial), entonces te recomiendo que compres el pase World Heritage Ticket. Te servirá para coger todos los autobuses de la línea Tobu que parten desde la estación de tren y llegar fácilmente a los principales puntos de interés. Este pase es válido para 1 día y tiene un coste de ¥600.
Chuzenji Onsen Free Pass
Si vas a visitar Nikko más a fondo y además de templos, santuarios y villas vas a querer visitar el famoso lago Chuzenji o la cascada Kegon (la más impresionante de todas) entonces te recomiendo que compres el Chuzenji Onsen Free Pass. El pase es válido para dos días y tiene un coste de ¥2300.
Nikko All Area Pass
Sin duda el pase más completo y la mejor opción si viajas sin Japan Rail Pass. Es válido para 4 días e incluye el trayecto en tren desde Asakusa a Nikko y todos los autobuses en el área de Nikko, incluidos los que te llevan al lago Chuzenji y a las cascadas de Kegon, Yudakii y Ryuzu. Tiene un coste de ¥4800.
Con tu tarjeta SUICA o ICOCA
Si decides no comprar ningún pase porque comienzas tu ruta hacia los templos caminando y en el momento de vuelta a la estación quisieras coger algunos de los autobuses de la línea Tobu, puedes pagar con tu tarjeta Suica o Icoca. Eso sí, no te recomiendo esta opción para viajar al Lago Chuzenji ya que te saldrá más caro que si compras el pase.
Qué ver en Nikko en un viaje por libre
El Santuario Tosho-gu
El Santuario Toshogu es una de las visitas imprescindibles en tu viaje a Nikko. Este impresionante complejo no solo es un lugar de culto, sino también un símbolo del poder y la influencia del shogunato Tokugawa.
Fue construido en 1617 para rendir homenaje a Tokugawa Ieyasu, el fundador del shogunato Tokugawa, que gobernó Japón durante más de 250 años. La construcción del santuario fue un esfuerzo monumental, que involucró a miles de trabajadores y artesanos. La obra maestra arquitectónica fue diseñada para reflejar la grandeza y el poder de Ieyasu, y se completó en 1636.
El santuario es conocido por su exquisita arquitectura, que combina elementos del estilo japonés clásico con influencias chinas. Uno de los aspectos más destacados es la puerta Yomeimon, famosa por su intrincado trabajo en madera y la riqueza de sus decoraciones. Esta puerta es considerada una de las más bellas de Japón y es un testimonio del talento artístico de la época.
Dentro del santuario, se encuentra la famosa escultura de los Tres Monos Sabios, que simboliza el principio de «no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal». Esta representación es una de las muchas obras de arte que adornan el lugar y refuerzan su significado espiritual.
La entrada tiene un coste de ¥1300.
Santuario Futarasan
El Santuario Futarasan fue fundado por el monje budista Shodo Shonin, quien también estableció el famoso templo Toshogu en Nikko. Desde su creación, ha sido un lugar sagrado donde se rinde homenaje a las deidades de la naturaleza, en particular a las montañas que rodean la región. Este santuario es un símbolo de la conexión espiritual entre el ser humano y la naturaleza, un concepto profundamente arraigado en la cultura japonesa.
En el Santuario se veneran tres deidades principales: Futarasan no Mikoto, que representa la montaña Nantai; Tōno no Kami, que simboliza la montaña Nyoho; y la diosa del agua, que es esencial para la vida en la región.
El santuario es un ejemplo impresionante de la arquitectura sintoísta, con estructuras de madera elaboradamente decoradas y techos curvados. Cada rincón del santuario está impregnado de simbolismo, desde los torii (puertas sagradas) hasta las estatuas de guardianes que protegen el lugar. La armonía entre la construcción y el entorno natural es un testimonio del respeto japonés por la naturaleza.
Si realizas tu visita a Nikko con tiempo suficiente te recomiendo que realices alguna caminata por los senderos cercanos a este santuario, ya que se encuentra ubicado en un entorno montañoso rodeado de densos bosques con abundante vegetación.
Mausoleo Taiyuin
Construido entre 1652 y 1653, el Mausoleo Taiyuin fue diseñado para ser un lugar de descanso eterno para Tokugawa Iemitsu. Este shogun es conocido por haber consolidado el poder de su familia y por haber promovido la paz y la prosperidad en Japón durante su mandato.
Pero el mausoleo no solo es un lugar de descanso para Iemitsu, sino que también es un símbolo del poder y la influencia de la familia Tokugawa en la historia de Japón. Su impresionante arquitectura combina elementos del estilo japonés tradicional con influencias chinas y entre sus características más destacadas se encuentran los elaborados techos curvados, las tallas en madera y los vibrantes colores que adornan el lugar. La entrada principal, flanqueada por dos leones de piedra, nos da la bienvenida a un mundo de belleza y serenidad.
Puente Shinkyo
Uno de los lugares más emblemáticos (y también más fotografiado) de Nikko es el puente Shinkyo.
Construido originalmente en el año 1636 por el clan Tokugawa, el Shinkyo fue diseñado para facilitar el acceso a los templos de Nikko. De hecho, el puente conecta la zona sagrada con el templo Toshogu, donde se encuentra la tumba de Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato Tokugawa. Su construcción, de un color rojo vibrante, se realizó con un diseño que respeta los principios de la arquitectura tradicional japonesa, empleando técnicas de carpintería exquisitas que han perdurado a lo largo de los siglos.
Se sitúa sobre el río Daiya, que fluye entre montañas cubiertas de frondosos bosques, creando un contraste visual que magnifica la belleza del paisaje japonés. La vista desde el puente es particularmente fascinante durante la temporada de otoño, cuando los árboles circundantes se visten de tonalidades rojas y doradas, ofreciendo un espectáculo natural inigualable.
Aparte de su belleza estética, el Shinkyo tiene una profunda significación espiritual para los japoneses, quienes consideran que este puente es un umbral entre el mundo terrenal y el mundo divino.
Templo Rinnoji
Fundado en 766 d.C. por el sacerdote budista Shōdō Shōnin, el templo Rinnoji fue erigido inicialmente como un lugar de culto en honor a las deidades budistas, pero con el tiempo se integró en la cultura sintoísta, reflejando la coexistencia de ambas religiones en Japón. Uno de los aspectos más destacados del templo es su dedicación a la tríada de deidades que representan las montañas sagradas de Nikko: Fudoson, Bishamonten y Jizō. Estas figuras son veneradas no solo por su carácter espiritual, sino también por su influencia sobre la naturaleza y la protección de los fieles.
Su arquitectura es una representación impresionante del estilo tradicional japonés, que combina elementos budistas y sintoístas. La estructura principal, conocida como Sanbutsudo, alberga estatuas de las deidades mencionadas anteriormente. Esta sala, construida en 1818, destaca por su diseño elaboradamente decorado y su solemnidad.
Un aspecto visualmente llamativo del templo es su uso de colores vibrantes y detallados patrones ornamentales, que son característicos del arte religioso japonés. El uso del oro y la madera natural no solo resalta la maestría técnica de los artesanos de la época, sino que también refleja una profunda conexión con la naturaleza, un principio fundamental en la filosofía japonesa.
El precio de la entrada es de ¥400 y el horario de visitas de 8:00 a 16:00.
Abismo Kanmangafuchi
Kanmangafuchi se traduce literalmente como “el foso de la eternidad” y está situado al borde del río Daiya. El camino que lo acompaña se extiende a lo largo de aproximadamente dos kilómetros y está flanqueado por miles de estatuas de Jizō, una deidad budista que protege a los viajeros y a los niños.
La historia de Kanmangafuchi se remonta al periodo Edo (1603-1868), cuando los peregrinos comenzaron a utilizar este camino como parte de su travesía hacia el famoso Santuario Toshogu. A lo largo de los años, el foso se ha convertido en un punto de encuentro para aquellos que buscan no solo la belleza natural, sino también un espacio donde la espiritualidad se manifiesta en cada rincón. Las estatuas de Jizō, muchas de ellas vestidas con gorros o pañuelos de colores, son colocadas por los lugareños en memoria de los niños fallecidos, lo que añade un sentido de conmemoración al recorrido.
Esta es otra de las visitas pasadas por alto por la mayor parte de turistas y que personalmente te recomiendo que realices si tienes tiempo.
Villa Imperial Tamozawa
Esta villa, que fue utilizada como residencia de verano por miembros de la familia imperial japonesa, comenzó su construcciónen 1899 y se completó en 1903, siguiendo un diseño que combina elementos de la arquitectura tradicional japonesa con influencias occidentales.
Se encuentra ubicada en un entorno natural majestuoso y su estructura está compuesta por múltiples edificios, cada uno construido con una estética que respeta las tradiciones japonesas. Las habitaciones están decoradas con tatamis y paneles de madera, mientras que los jardines que la rodean exhiben un bello paisaje, donde las plantas autóctonas han sido cuidadosamente seleccionadas para mantener el equilibrio con la naturaleza circundante.
Cascadas Kegon, Yudaki y Ryuzu en el Parque Nacional
Si por algo aconsejo llegar siempre temprano a Nikko es por tener tiempo suficiente en tu visita para incluir una ruta por sus increíbles cascadas. La única pega es que se encuentran distanciadas unas de otras y necesitarás bastante tiempo si quieres visitarlas todas. Las más populares son Kirifuri, Yudaki, Ryuzu y la más popular de todas, la cascada Kegon, que cae desde una altura de 97 metros y ofrece una vista espectacular desde su mirador.
Lago Chuzenji
El Lago Chuzenji se formó hace más de 20,000 años tras una erupción del volcán Nantai. Este fenómeno natural creó una cuenca que se llenó de agua, dando lugar a uno de los lagos más altos de Japón, situado a 1,269 metros sobre el nivel del mar.
Existen múltiples senderos a su alrededor que ofrecen vistas panorámicas del lago y sus alrededores. Uno de los más populares es el sendero hacia el Monte Nantai, que no solo proporciona una experiencia de caminata emocionante, sino también la oportunidad de observar la flora y fauna local.
Además sus aguas son ideales para diversas actividades acuáticas. Puedes alquilar un kayak o una canoa para explorar el lago desde una perspectiva diferente.
Probar las gyozas en Utsunomiya
Como ya te explicaba anteriormente en el apartado sobre como llegar a Nikko, realizarás una parada para cambiar de tren en Utsunomiya. Esta ciudad es conocida como «la capital de las gyozas», por lo que te recomendamos que en la espera de cambio de tren salgas al exterior de la estación y pruebes esta exquisitez de la gastronomía japonesa. Encontrarás muchos restaurantes cerca de la estación, por lo que no te será problema encontrar donde probarlas.





