La isla de Enoshima, un pequeño paraíso situado en la costa de Japón, es un destino que combina belleza natural, cultura y espiritualidad. Ubicada en la prefectura de Kanagawa, esta isla se ha convertido en un lugar de peregrinación para turistas y locales por igual, gracias a su impresionante paisaje y su rica historia.

Sus impresionantes vistas del Monte Fuji, templos, santuarios y su proximidad con Kamakura y Tokio hacen de esta isla el destino perfecto para una visita de un día.

Tabla de contenidos

Cómo llegar a Enoshima desde Tokio o Kamakura

Para llegar a la isla de Enoshima podrás hacerlo de diferentes formas. Aquí voy a explicarte como llegar desde Tokio y también desde Kamakura que es desde donde partimos nosotros:

Llegar a Enoshima desde Tokio

Desde Shinjuku puedes tomar la línea JR Shonan-Shinjuku (incluida en el JR Pass) o la línea Odakyu Enoshima (no incluida en el JR Pass). El trayecto dura aproximadamente 1 hora y 30 minutos. Al llegar a la estación de Fujisawa, se debe hacer trasbordo a la línea Enoden, que lleva directamente a la estación de Enoshima. Este viaje adicional dura alrededor de 20 minutos y se realiza en un tren muy antiguo (que parece un tranvia) por vías estrechas que pasa entre las casas de la zona.

Otra opción desde Shinjuku es utilizar la línea Odakyu (no incluida en el JR Pass) en dirección a Katase Enoshima. En esta opción no tendrás que hacer ningún transbordo, ya que el tren que parte desde Shinjuku llega directamente en 1 hora y 10 minutos aproximadamente.

Llegar a Enoshima desde Kamakura

Si al igual que nosotros, quieres visitar la isla de Enoshima desde Kamakura deberás dirigirte a la estación de tren de Kamakura. Desde allí, toma la línea Enoden (Enoshima Electric Railway), que es el medio más directo y ofrece un recorrido pintoresco a lo largo de la costa. La duración del trayecto hasta la estación Enoshima es de aproximadamente 30 minutos y podrás disfrutar de vistas panorámicas del océano y los alrededores.

No olvides que puedes consultar todos los horarios y trayectos desde la aplicación Japan Travel by Navitime

Qué ver en tu visita de un día a la isla

La curiosa entrada de la estación Katase Enoshima

Estación Katase Enoshima

Si elegiste llegar a Enoshima a través de la línea Odakyu llegarás a esta curiosa estación cuyo diseño representa a un palacio submarino del folclore japonés conocido como Ryugujo.

Si no llegases a esta estación no te preocupes porque Katase Enoshima se encuentra muy cerca del puente que conecta la ciudad con la isla.

El puente Enoshima-Benten y sus vistas al Monte Fuji

El Monte Fuji visto desde el puente

La isla de Enoshima está conectada a la ciudad por un largo puente conocido como Enoshima-Benten. Desde aquí, en días despejados podrás obtener no solo una bonita vista de la isla sino también una maravillosa panorámica del Monte Fuji.

La calle Benzaiten Nakamise

Entrada a la calle comercial Benzaiten

Esta pintoresca calle peatonal nos recibirá una vez atravesemos el puente que conecta con la isla. Aquí podrás encontrar una serie de tiendas y puestos que ofrecen productos tradicionales japoneses. Desde artesanías hasta deliciosos snacks locales como galletas de arroz, dulces típicos y, por supuesto, el famoso «dango», un dulce a base de arroz que se sirve en brochetas.

El ambiente en la calle es festivo y acogedor y las luces de los faroles y las decoraciones tradicionales crean una atmósfera única, especialmente al caer la tarde, cuando la calle se ilumina y se llena de vida.

El Santuario de Enoshima

Escaleras de acceso al santuario

El Santuario de Enoshima, dedicado a la diosa Benten, deidad del arte y la buena fortuna, es uno de los mayores atractivos de Enoshima. Este santuario, que data del siglo VIII, atrae a muchos devotos y turistas que buscan una conexión espiritual. La arquitectura del santuario, rodeada de árboles centenarios y flores en flor, crea un ambiente sereno y mágico.

La visita al Santuario de Enoshima se divide en otros tres santuarios: Hetsunomiya, hogar de Myoon-Benten y construido en el siglo XIII, Nakatsumiya, fundado en el siglo IX y Okutsumiya, construido en el siglo XIX después de la destrucción del original a causa de una tormenta.

Santuario Hetsunomiya
Nakatsumiya
Okutsumiya

Los Jardines Samuel Cocking

Nombrados en honor a un comerciante británico que fue instrumental en la introducción de plantas exóticas en la región, estos jardines ofrecen un entorno sereno y enriquecedor en la isla de Enoshima.

Inaugurados en el siglo XIX, los jardines abarcan aproximadamente 2.7 hectáreas y albergan una variada colección de plantas que incluyen especies tropicales y subtropicales. En el interior del jardín encontraremos también un faro mirador de 60 metros de altura, desde donde obtener una vista panorámica de la bahía de Sagami y el Monte Fuji.

El templo Enoshima Daishi

Templo Enoshima Daishi

Este templo, dedicado a Kobo Daishi, un famoso monje budista del siglo IX, se erige como un símbolo de paz y esperanza en la isla de Enoshima. 

El templo no solo es un lugar de culto, sino también un espacio donde se realizan diversas ceremonias y festivales a lo largo del año. Uno de los eventos más destacados es el «Festival de Enoshima Daishi», que atrae a miles de visitantes que vienen a rendir homenaje y a disfrutar de las actividades culturales que se llevan a cabo. Durante este festival, los participantes tienen la oportunidad de experimentar danzas tradicionales, degustar platos locales y participar en rituales que celebran la vida y la naturaleza. Además de su importancia religiosa, el templo Enoshima Daishi ofrece impresionantes vistas panorámicas del océano Pacífico. 

Guardián del templo

La Cueva Iwaya y alrededores

Cueva Iwaya

Este lugar sagrado, dividido en dos cuevas de 152 metros de profundidad la primera y 56 metros la segunda, ha sido venerado por los locales desde tiempos antiguos, ya que su historia está asociada con diversas leyendas y mitos. Se dice que la cueva fue habitada por dioses y espíritus, lo que la convierte en un sitio de gran importancia cultural.

La cueva, formada por la erosión del mar a lo largo de miles de años, presenta impresionantes formaciones rocosas y un ambiente misterioso que fascina a quienes se aventuran en su interior. A medida que caminas por los pasillos de la cueva, la luz del sol se filtra a través de las aberturas, creando un juego de luces y sombras que realza la belleza del lugar. Las paredes de la cueva, cubiertas de musgo y algas, añaden un toque de verdor, mientras que el sonido del agua que gotea crea una atmósfera tranquila y envolvente. 

Alrededores de la cueva Iwaya

Mapa de localizaciones