Si estás planeando un viaje por el norte de Marruecos, es muy probable que Chefchaouen esté en los primeros lugares de tu lista. Pero, ¿y si te dijera que existe una «hermana espiritual» vestida de verde, sin las multitudes de turistas y con una carga histórica fascinante?
Te hablo de Ouezzane (o Uezan), conocida como la «Ciudad Verde» y el «Refugio de la Garantía» (Dar Dmana). Situada en el límite de las montañas del Rif, esta ciudad es mucho más que un punto de paso: es un centro de paz, artesanía y misticismo.

¿Te animas a conocerla conmigo?

Tabla de contenidos

Un poco de historia sobre Ouezzane

Ouezzane nació de la espiritualidad en el siglo XVII, cuando el jerife Moulay Abdallah es-Sherif fundó allí la sede de la poderosa cofradía sufí Wazzania. A diferencia de otras ciudades de la época, su historia es única porque nunca necesitó murallas defensivas; se la conocía como «Dar Dmana» o la casa de la garantía, bajo la creencia de que la protección espiritual de sus santos era más poderosa que cualquier piedra.

Durante siglos, los Jerifes de Ouezzane funcionaron como árbitros políticos de gran prestigio, mediando en conflictos entre tribus y sultanes, lo que otorgó a la ciudad una autonomía y una influencia casi legendarias en el norte de África. Además de su núcleo islámico, la ciudad consolidó su identidad como un refugio de convivencia al convertirse en un lugar de peregrinación sagrado para la comunidad judía, que acude a honrar la tumba del místico Rabbi Amram ben Diwan. Esta mezcla de misticismo, diplomacia y tolerancia religiosa es lo que forjó el carácter de la «Ciudad Verde», un enclave que incluso en el siglo XIX, con el matrimonio del jerife y la británica Emily Keene, demostró ser un puente histórico entre las tradiciones de las montañas del Rif y el mundo exterior.

¿Qué ver y hacer en Ouezzane?

Aunque es más pequeña que Fez o Tánger, Ouezzane tiene rincones que parecen detenidos en el tiempo.

Visitar la Medina Verde

A diferencia del azul eléctrico de Chefchaouen, las paredes de la Medina de Ouezzane están pintadas de un verde suave, el color del Islam y de la paz. Caminar por sus calles es una experiencia mucho más local y auténtica; aquí no verás tiendas de souvenirs genéricos, sino la vida real de sus habitantes.

Conocer la Gran Mezquita y su minarete octogonal

Es el símbolo de la ciudad. Su minarete es único por su forma octogonal y está decorado con azulejos verdes que brillan bajo el sol del Rif. Es el punto de referencia perfecto para no perderse en el laberinto de la medina.

Caminar por el barrio de los tejedores

Ouezzane es la capital de la Jellaba (la túnica tradicional marroquí). En este barrio podrás ver a los maestros artesanos trabajando la lana en telares antiguos. La «Jellaba Wazzania» es famosa en todo el país por su calidad y su resistencia al frío de la montaña.

Acercarte hasta la Zauía Wazzaniyya

Es el centro espiritual de la ciudad. Aunque el acceso a las áreas de oración está restringido a musulmanes, el exterior y la atmósfera que rodea este complejo religioso son impresionantes y llenos de serenidad.

Descubrir la artesanía del olivo

Para encontrar el corazón latente de la artesanía de Ouezzane, hay que adentrarse en las callejuelas que rodean la Qaisariya y el barrio de Saqfa (famoso por su mezquita de minarete octogonal). En este sector, el sonido constante de los tornos revela la especialidad local: el trabajo en madera de olivo. Ouezzane es, posiblemente, el mejor lugar de Marruecos para ver cómo los artesanos transforman los troncos nudosos de los olivares cercanos en piezas de una suavidad casi sedosa.

 

El objeto más icónico que sale de estos talleres es el sebsi, esa pipa larga y delgada tradicional de la región, cuya boquilla y cuerpo se tallan con una precisión milimétrica. Pasear por aquí es ser testigo de un oficio que apenas ha cambiado en siglos: verás a los maestros torneros trabajar la madera para crear desde intrincadas mashrabiyas (celosías de estilo andalusí) hasta cuentas de misbahas (rosarios musulmanes) y utensilios de cocina que brillan por el veteado natural y oscuro del olivo. Es un barrio de manos manchadas de resina y un saber hacer que se hereda como el tesoro más preciado de la ciudad.

Visitar el santuario del Rabbi Amran ben Diwan

Ubicado a pocos kilómetros en Asjen, es el lugar de la Hilloula, una peregrinación anual que reúne a miles de personas de la diáspora judía en un ambiente de espiritualidad y tradición.

Degustar el aceite de oliva de la región

Estás en la región con el mejor aceite de oliva de Marruecos. Muchas tiendas locales ofrecen catas informales o permiten comprar aceite recién prensado, de sabor intenso y rústico.

Comer en los puestos locales

Busca los puestos que tengan más gente local, especialmente cerca de Bab Jmouaa o en la plaza principal. 

Al ser una ciudad menos turística y muy ligada a la tierra, la comida callejera es sencilla, económica y de una calidad excepcional, especialmente por su famoso aceite de oliva.

¿Cómo llegar a Ouezzane?

Si viajas moviéndote en transporte público no te preocupes porque Ouezzane tiene conexión con numerosos puntos de la geografía de Marruecos. 

En mi caso hice una visita desde Chefchouaen (y escapar un poco de la masificación turística) con la compañía de bus CTM.