Kamakura, una ciudad costera situada al sur de Tokio, es un destino que combina historia, cultura y belleza natural. Establecida como un importante centro político y cultural durante el período Kamakura (1185-1333), la ciudad se convirtió en sede del shogunato, trasladando el poder de la corte imperial a los guerreros samuráis. Durante ese tiempo, Kamakura floreció y se construyeron numerosos templos y santuarios de los que hablaremos en esta entrada.
Tabla de contenidos
Qué ver en Kamakura
El Gran Buda del templo Kotoku-in
Una de las principales atracciones de Kamakura es la Gran Estatua de Buda (Daibutsu), que se encuentra en el Templo Kōtoku-in. Esta impresionante figura de bronce, que mide 13,35 metros de altura, es un símbolo icónico de la ciudad. La estatua fue creada en el siglo XIII y ha resistido el paso del tiempo, convirtiéndose en un lugar de peregrinación para los devotos y un atractivo turístico para los visitantes.
Una vez en el templo no te pierdas la oportunidad de visitar el interior de esta enorme estatua. Puede parecer bastante simple, pero por ¥50 (0,30€) que cuesta el acceso considero que no deberías marcharte de aquí sin visitarlo.
El templo Hase-Dera
El templo Hase-Dera fue fundado en el siglo VIII, durante el periodo Nara, por un monje llamado Tokudo Shonin. Su construcción se realizó en honor a Kannon, la diosa de la misericordia, y desde entonces ha sido un lugar de peregrinación para aquellos que buscan consuelo y paz espiritual.
Hase-dera no solo es un lugar de culto, sino también un símbolo de la cultura budista en Japón. El templo alberga una de las estatuas de Kannon más grandes del país, que mide aproximadamente 9,18 metros de altura. Esta figura, tallada en madera, representa la compasión y la sabiduría, y es un punto focal para los visitantes que buscan reflexión y espiritualidad.
El diseño del templo es un ejemplo impresionante de la arquitectura budista. Se encuentra construido en una ladera, lo que permite a los visitantes disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad de Kamakura y la bahía de Sagami. Por otra parte, los jardines que rodean el templo están cuidadosamente diseñados, con flores de temporada que añaden belleza y serenidad al entorno.
El Santuario Tsuruoka Hachimangu
Fundado en 1063, el santuario Tsuruoka Hachimangu está dedicado a Hachiman, el dios de la guerra y protector del pueblo japonés. Este santuario fue establecido por el clan Minamoto, que jugó un papel crucial en la historia de Japón. A lo largo de los siglos, el santuario ha sido un lugar de oración y celebración, siendo un punto focal en la vida espiritual de Kamakura.
El Tsuruoka Hachimangu presenta una arquitectura impresionante que combina elementos tradicionales japoneses con un entorno natural deslumbrante. Sus edificios están decorados con intrincados detalles y están rodeados de árboles centenarios y un paisaje idílico, ofreciendo un ambiente de paz y reflexión.
El Templo Hokoku-ji
Fundado en 1334 por el monje Musō Soseki, el templo Hokoku-ji pertenece a la escuela Rinzai del budismo zen y se ha convertido en un importante destino turístico y espiritual.
Uno de los aspectos más notables de Hokoku-ji es su jardín de bambú, que abarca aproximadamente dos acres y contiene alrededor de 2,500 bambús, creando un entorno sereno y contemplativo. Este jardín no solo es un refugio para los visitantes, sino que también simboliza la conexión entre el hombre y la naturaleza, un concepto fundamental en la filosofía zen.
La arquitectura del templo es representativa de la era Muromachi, con un diseño sencillo pero eficaz que refleja la estética zen. La simplicidad de sus estructuras, junto con el uso de materiales naturales, fomenta una atmósfera de tranquila meditación.
Calle comercial Komachi
Komachi Street es la calle más comercial de Kamakura y la encontrarás nada más salir de la estación de Kamakura. Es el lugar perfecto para hacer un descanso y comer algo en alguno de sus restaurantes y cafeterías o bien para caminar por ella hasta el Templo Tsuruoka Hachimangu.
Templos, templos y más templos
Uno de los principales atractivos de Kamakura son sus templos, así que si con todo lo visitado anteriormente aún te quedan ganas de seguir disfrutando de estos rincones cargados de harmonía y espiritualidad, aquí te dejo una lista de los que no deberías pasar por alto:
Templo Meigetsu-in
El templo Meigetsuin es un claro ejemplo de la arquitectura budista y un lugar de gran significado cultural e histórico. Fundado en el siglo XIII, este templo pertenece a la escuela del budismo zen y se halla enclavado en un entorno natural impresionante, rodeado de colinas y vegetación exuberante.
Conocido como el «templo de las hortensias», Meigetsuin atrae a numerosos visitantes durante la temporada de floración de estas plantas, que generalmente ocurre en junio. Su jardín presenta una variedad de especies que crean un espectáculo visual impresionante, convirtiéndose en un destino popular para fotógrafos y amantes de la naturaleza.
El templo alberga una imagen de Buda de gran relevancia, así como varios edificios históricos, entre los que destaca el salón principal, o Hondo, que refleja la estética zen. Los visitantes pueden disfrutar de la serenidad del entorno, paseando por los senderos que conducen al templo y contemplando la belleza de los paisajes circundantes.
Jufukuji
Fundado en 1180 por Minamoto no Yoritomo, el templo está dedicado a la deidad Kannon, conocida como la diosa de la compasión.
El templo destaca por su tranquilo ambiente y su hermoso entorno natural, rodeado de árboles y jardines que invitan a la meditación y la reflexión. Su estructura principal presenta características típicas de la arquitectura de la época Kamakura, con techos curvos y elaborados adornos en madera. A lo largo de los años, ha sido objeto de numerosas restauraciones, respetando su esencia histórica y espiritual.
Engakuji
El Templo Engakuji es uno de los templos más significativos de la escuela Rinzai del budismo zen. Fundado en 1282 por el monje chino Rankei Doryu, este lugar sagrado fue erigido en memoria de los soldados que perdieron la vida en la batalla contra los mongoles. Su diseño arquitectónico y su entorno natural hacen del Engakuji un punto de interés tanto espiritual como turístico.
El templo se encuentra en una zona montañosa rodeada de frondosos bosques y entre sus estructuras más destacadas se encuentra el Sanmon, la puerta principal, que representa la entrada al mundo sagrado. Además, el templo alberga varios edificios, incluyendo el Hojo, que sirve como sala de meditación y contiene una importante colección de arte budista.
Kenchoji
Fundado en 1253 por el regente Hojo Tokiyori, el templo Kenchoji destaca tanto por su rica historia como por su impresionante arquitectura y paisajes serenos que invitan a la meditación y al autodescubrimiento.
Nada más entrar nos encontraremos con la monumental puerta Sanmon, que marca el umbral entre el mundo mundano y el espacio sagrado del templo. A medida que uno avanza, varios edificios de gran relevancia histórica emergen, como el Butsuden, hogar de una majestuosa estatua de Buda.
Destacan también sus jardines zen, cuidadosamente diseñados y que cuentan con espacios verdes, estanques y caminos de piedra, que invitan a la reflexión y contemplación tranquila.
Tokeiji
El templo Toekiji, fundado en 1285, ha desempeñado un papel crucial en la vida de muchas mujeres a lo largo de los siglos.
A diferencia de otros templos, Tokeiji ofrecía refugio a las mujeres que buscaban escapar de matrimonios opresivos. En una época en la que el divorcio era prácticamente imposible para las mujeres, este templo se convirtió en un santuario y en símbolo de esperanza. Durante siglos, las mujeres que residían en Tokeiji podían obtener el divorcio tras cumplir un período de residencia, algo revolucionario para su tiempo.
Jochiji
Fundado en 1283 durante el período Kamakura, este templo Zen pertenece a la escuela Rinzai y es uno de los cinco grandes templos de la región.
Rodeado de frondosos jardines y antiguos pinos, el templo Jochiji ofrece un refugio perfecto para quienes buscan un respiro del bullicio cotidiano. La entrada principal, flanqueada por estatuas de Niō (guardianes budistas), es un recordatorio imponente de la protección y el espíritu que este lugar sagrado encarna. El templo alberga numerosas reliquias y estructuras de gran valor histórico, incluyendo la estatua de Hotei, el dios de la felicidad y la abundancia.
Cómo llegar a Kamakura
La forma más sencilla que te recomiendo para llegar a Kamakura desde Tokio es utilizando el tren:
- Desde la estación de Tokio utilizando la línea JR Yokosuka, que te llevará directamente a la estación de Kamakura en aproximadamente 60 minutos.
- Desde la estación de Shinjuku utilizando la línea JR Shonan-Shinjuku que te dejará en la estación de Kamakura en unos 58 minutos.
No olvides que si viajas alrededor de Japón con el Japan Rail Pass podrás utilizar tu pase en estos trayectos de manera gratuita. Para consultar los horarios te recomiendo visitar la web (o instalar la app en tu móvil) de Japan Travel by Navitime
Dónde dormir
Aunque la mayor parte de turistas visitan Kamakura en un viaje express de un día, nosotros decidimos realizar la visita tranquilamente en dos días e incluir la visita a la isla de Enoshima (algo que te recomendamos encarecidamente). En Kamakura encontrarás numerosos hoteles y hostales en los que poder hospedarte, algunos cercanos a la estación de tren de Kamakura como el Plat Hostel Keikyu Kamakura. Nosotros escogimos este hotel por su cercanía con la estación principal de la ciudad y la verdad que quedamos muy contentos tanto con el personal del hotel como con la comodidad de las instalaciones.





