El Monte Tarn es una de las maravillas naturales que se encuentran en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, específicamente en los alrededores de Punta Arenas. Este monte, con una altitud aproximada de 1.260 metros sobre el nivel del mar, se caracteriza por sus imponentes formaciones rocosas y su diversidad biológica y forma parte de la Cordillera de los Andes, que se extiende a lo largo de la costa occidental del continente sudamericano. Además de su belleza paisajística, donde es posible observar el contraste patagónico, el Monte Tarn también posee un valor cultural significativo, ya que la zona fue habitada por diversas comunidades indígenas que dejaron huella en el territorio.
Sin embargo, el principal motivo de este viaje de expedición hasta su cima no es otro que seguir los pasos del naturalista Charles Darwin, quien tal y como relata en su libro «Un naturalista alrededor del mundo», realizó un ascenso hasta su cima mientras realizaba un alto en su expedición a bordo del Beagle. En esta entrada voy a darte a conocer todos los detalles de la ruta y de lugares que podrás visitar en los alrededores.
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Darwin y el Monte Tarn
Charles Darwin y el Monte Tarn están conectados por un evento histórico que tuvo lugar durante el viaje del HMS Beagle en el siglo XIX.
El 6 de Febrero de 1834, un joven Darwin de 24 años de edad, ascendió al Monte Tarn junto a un grupo de la segunda expedición del Beagle bajo el mando de Robert Fritz Roy. Este ascenso tuvo lugar mientras el Beagle estaba anclado cerca del estrecho de Magallanes, en las cercanías de Puerto del Hambre. En su diario, publicado más tarde como «Viaje de un naturalista alrededor del mundo», Darwin describió la experiencia. Relató cómo las primeras horas fueron un desafío debido a la densa vegetación y el terreno empapado, donde apenas podía usar un compás para orientarse entre los profundos barrancos y el bosque siempre verde.
A pesar de las duras condiciones climáticas —viento fuerte y frío—, logró llegar a la cima, desde donde obtuvo una vista espectacular del estrecho de Magallanes, las islas Dawson y Tierra del Fuego, y las montañas circundantes, incluyendo la cordillera Darwin y el monte Sarmiento.
Uno de los hallazgos más significativos de Darwin en el Monte Tarn fue el descubrimiento de fósiles de ammonites, antiguos moluscos marinos con conchas enrolladas. Este fue el primer registro de ammonites en América del Sur, un hallazgo que contribuyó a sus reflexiones sobre la distribución de las especies y la geología del continente, ideas que más tarde serían fundamentales en el desarrollo de su teoría de la evolución. En su relato, Darwin destacó la importancia científica de este descubrimiento, que evidenciaba un pasado marino en una región ahora elevada sobre el nivel del mar.
La ruta al Monte Tarn
Aunque el acceso al Monte Tarn no presenta grandes dificultades, si que es conveniente presentar un buen estado físico y tener experiencia en este tipo de actividades. La ruta no sigue un sendero específico y aunque está marcada en muchos puntos, es conveniente llevar alguna aplicación gps en el móvil, ya que si no se está atento a los puntos marcados es fácil desviarse.
Conviene extremar las precauciones con un clima nevado y también en días de lluvias y fuerte viento, ya que el camino se vuelve resbaladizo por el barro y los fuertes vientos te harán muy difícil poder acceder a su punto geodésico.
Nuestra experiencia paso a paso
El Monte Tarn se encuentra a unos 70 kilómetros de la ciudad de Punta Arenas y para llegar hasta aquí no existe transporte público, por lo que las únicas alternativas serán alquilar un coche como hicimos nosotros, llegar a un acuerdo con alguno de los taxistas de la ciudad o bien contratar algún tour de senderismo como el que ofrece el equipo de Denomades.
Después de visitar en primer lugar el Fuerte Bulnes, llegamos al inicio del sendero sobre las 12 del medio día. El ascenso se realiza desde un marcador que lleva el nombre de Estero James, desde dónde con la ayuda de una cuerda accederás a un camino empinado y serpenteante a través de numerosas especies de árboles que habitan este bosque austral.
Pronto salimos del bosque en dirección al conocido como «mirador del Monte Tarn» y el terreno pasa a ser esponjoso y húmedo tras varios días de lluvia en la zona. La sensación de caminar sobre este suelo acolchado es bastante extraña y en determinados momentos cubre por completo las botas de senderismo. Hay que recalcar que en días de lluvia este terreno se vuelve muy embarrado y resbaladizo.
Después de haber caminado durante un buen tramo, llegamos hasta un marcador que nos señala que nos adentramos en el Bosque Lento y la verdad que el nombre le hace justicia. A partir de aquí cambiamos el suelo esponjoso por un bosque pantanoso de árboles caídos que dificultan mucho la marcha.
La dificultad en este tramo asciende bastante y en todo momento tienes la sensación de no avanzar y caminar perdido. Es importante estar atento a las flechas indicativas o trapos de colores colgados de algunos árboles que indican el camino correcto para no perderse.
Uno de los aspectos más destacados que podemos observar de la ruta al Monte Tarn es su rica biodiversidad. La vegetación predominante incluye especies nativas como el Lenga, el Coihue, el Ñirre achaparrado, el Canelo o el Ciprés de las Guaitecas, árboles adaptados a las condiciones extremas del clima patagónico. Además, durante la caminata es posible observar una variedad de aves así como de arbustos y plantas medicinales, que son testimonios del vasto conocimiento que las comunidades indígenas han acumulado a lo largo de los siglos.
Tras una larga y tediosa caminata a través de este «bosque de Fangorn» (como lo hemos bautizado en honor al que apareciese en la película de El Señor de los Anillos) salimos nuevamente a una zona con suelo esponjoso pero con la diferencia de que este se encuentra en pendiente.
Llegados al Mirador del Estrecho hacemos un alto para recuperar fuerzas y para poder disfrutar de las maravillosas vistas panorámicas del Estrecho de Magallanes.
Reanudamos la marcha siendo testigos del contraste del clima patagónico de la región, ya que lo que empezó como un día soleado ha dado paso a un entorno de niebla y lluvia.
Seguimos caminando y tras pasar una quebrada nos encontramos con un nuevo reto en la zona conocida como las Lagunillas, un área repleta de pequeñas lagunas de agua que nos obliga a aminorar la marcha en un intento continuo de no meter las botas en su interior y encontrar el mejor sendero posible para continuar la ruta.
Terminada esta parte tediosa de la ruta y tras sortear una nueva quebrada llegamos a un punto en el que la zona boscosa da paso al conocido como «Desierto Altoandino», una zona fría, desierta y con vientos fuertes que nos encamina en una fuerte pendiente hasta el tramo final de la ruta: la cima del Monte Tarn.
Llegados a este punto no podemos más que sentir una tremenda satisfacción de haber superado todas las dificultades del camino y haber podido seguir los pasos de Charles Darwin en su expedición.
Otras visitas en los alrededores
Fuerte Bulnes
El Fuerte Bulnes, ubicado a unos 60 kilómetros al sur de Punta Arenas, es una de las construcciones históricas más emblemáticas de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Esta fortificación, situada en un paisaje natural impresionante donde las montañas se encuentran con el mar, fue erigida en el año 1843 por la Armada de Chile como un punto estratégico para proteger los intereses chileno en el estrecho de Magallanes, así como para establecer una presencia en un territorio considerado vital para la navegación internacional.
A lo largo de los años, el fuerte sufrió diferentes transformaciones y se vio afectado por diversos acontecimientos históricos. En 1866, debido a su ubicación estratégica, fue abandonado en favor de una nueva instalación en la ciudad de Punta Arenas, que crecía rápidamente como un centro de comercio y abastecimiento. Desde entonces, el lugar cayó en desuso y sus estructuras comenzaron a deteriorarse hasta que en 1943 se inició un proyecto de restauración, dando origen a un parque histórico que permite a los visitantes entender y apreciar la historia de la colonización chilena en la región.
El horario de apertura es de 10.00 a 19.00 horas y la entrada para extranjeros tiene un coste de 15.000 pesos chilenos.
Ruta del Faro San Isidro
El Faro San Isidro, construido en 1906, es un símbolo emblemático de la navegación en las aguas del estrecho de Magallanes cuyo principal objetivo ha sido guiar a las embarcaciones que navegan en este complejo y a menudo peligroso pasaje marítimo.
La única forma de llegar hasta el faro es mediante una bonita y sencilla ruta de senderismo de poco más de 5 km, donde caminarás frente a las aguas del Estrecho de Magallanes durante todo el recorrido. La ruta comienza en el mismo parking (gratuito) que se utiliza para el acceso al Monte Tarn. Es conveniente llevarse calzado cómodo así como suficiente agua para todo el trayecto de ida y vuelta.





Me ha gustado mucho leer sobre tu aventura patagónica. ¡Qué naturaleza y que emocionante caminar por donde estuvieron Darwin y Magallanes! Como siempre, Dani, gracias por contarnos tus viajes por todo el mundo. Un abrazo